sábado, 16 de agosto de 2014

Brisingr, opinión personal

Hace cuatro días, terminé el tercer libro de la saga Inheritance (El Legado).
Me he vuelto a enamorar de cada uno de los personajes, he vuelto a soñar con Eragon, Roran, Arya, Murtagh, Nasuada y muchos más, pero sobretodo, he vuelto a ese lugar que me acogió un día.

Lloré la muerte de Oromis y Glaedr y lloré también en la revelación de quién era el verdadero padre de Eragon. Como ya ven, soy bastante sensible.

Este libro ha sido verdaderamente increíble, repito, me enamorado, pero sí que es verdad que algunas partes fueron lentas. Quitando esto, fue tremendamente bueno.

Por tercera y penúltima vez, acompañé a Eragon y a Roran en su pequeña gran aventura. Sólo espero poder terminar la saga, aunque ahora que lo pienso, ¿qué será de mí sin Eragon? Sobreviviré, pero no quiero que termine jamás, no quiero que se vaya, es, aunque piensen que es raro, uno de mis mejores amigos platónicos.


Esta vez, Eragon no ha podido arreglar eso que siente por Arya, y estoy empezando a pesar que se va a rendir, pero bueno, ese no es el tema principal de la novela, aunque yo me fijo más en esas cosas que otra gente, será porque soy una chica, o porque soy demasiado romántica...

Mi parte favorita fuera quizás la boda de Roran y Katrina, o cuando los Maestros le confesaran a Eragon la identidad de su padre, o cuando Saphira le mostró a Eragon el recuerdo que había dejado Brom para él.

Es una pena que se haya acabado una vez más. Pronto tendré que decir adiós a Eragon, a Roran, a Katrina, Arya, Nasuada... y sé que me costará más de lo que yo misma creo, siempre es así...

¡Hasta la próxima!

Atentamente, la autora del blog.

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